jueves, 27 de marzo de 2008

Se está acabando la espera


Estático reloj de agujas ausentes
Es el tiempo cuando faltan segundos
para que llegues a esta casa y me desnudes
con tu seductora mirada.
Tambalea mi alma en un vaivén de ansias
Contando cada segundo
por verte cruzar el umbral de mi puerta.
Mariposas azules revolotean en mi estomago.
“La hora está cerca, anuncian”
y el corazón se desboca de mi pecho.
En tic tac cual de tamboril guerrero
en zumbido de batalla;
la cual siempre ganas
Paloma de paz mis manos acarician
tu frente y encadenada a tu cintura.
Poso mis labios en los tuyos
y bebo el beso prometido,
que me dejas al marcharte.
Es el intervalo de un instante
en el cual me fusiono a tu vida
y me hago eternamente tuya en el bosque
de tus espesa mirada.
Dices- Mía; solo mía…
¿Quién la quiere?
Y me aferras a tu pecho
cual piel a tu pleno.
Vuelvo a vivir,
soy la que fui desde el día en que te vi
Y dejo de ser cuando no estás en mí.
Pero no hablemos del diluido pasado.
Platiquemos sobre este instante
y un avasallante futuro
lleno de sol y radiante estrella.
Disípame las brumas, aclárame las ideas
con pasos resueltos en una marcha reiniciada…
si mi amor? Qué importa el pasado si estas en este hoy?

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